Pocas horas quedan ya… Tu vida es tan diferente, apenasfue ayer cuando te veía como mi alma gemela. A pesar de ver a las parejas y niños subir no te imagino en este mundo en este mundo real.
Tal vez la pobreza, tal vez nuestro sistema, tal vez todo, teha relegado a una oscura y sombría cueva. A las 4 am al amanecer más de un centenar de personas están aquí ya despiertas, yo fui el primero en venir, en venir a este espejo del mundo.
Como quisiera llevarte conmigo, tenerte preparada la maleta junto a una nueva musa.
Quizá lo que nunca soñé, lo que nunca esperé. Ya no buscaré más culpables. Entre la mierda, la pobreza y el aroma a orina de este infernal lugar buscaré un nuevo instante de paz.
El sacrosanto oficio me abrazó, Checha tenía razón.Mientras todo pasa, la estampida de turistas pasa frente a mí…
El cansancio de unos, la felicidad de otros, los que creemos que hemos alcanzado la felicidad; los suvenires caros, el hombre del saco negro y elegante andar, Las Monjas, las viudas, los ingenuos, los gringos, ella y su hija. Todos aquí solo queremos irnos de esta mierda, de este país donde solo nos venden al mejor postor, a la pobreza y la infelicidad.
Igual estaría yo un día como hoy en la terminal de Totonicapán que en este aeropuerto gris, ante las aeromozas deliciosas que ante las vendedoras de tamales, los elegantes pilotos o los maniáticos de esta tierra que manejan los autobuses de la muerte.
Y es quizá porque así como hoy, ninguno nos hablaríamos a menos que tal vez ese día no sea hoy. Ya no le temo al mundo, no sé si mañana no volveré. Tal vez lo haga aunque no sé si tu madre deje que vengas conmigo.
Aquí no queda nada, aquí no, aquí no Matías, me iré pero te juro que mañana, mañana volveré por ti.
Por: Pedro Orozco
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